Alimentación en la migraña

Existe una diferencia entre la migraña y el dolor de cabeza. La migraña  es aquel dolor de cabeza que comienza en un solo lado y que además se acompaña con la sensación de náuseas  e incluso con vómitos, sumado a otros síntomas como la fotofobia. Puede durar varios días y es más frecuente que esta patología se de en mujeres que en varones.

Es importante consultar el médico frente a estos síntomas, aunque para este padecimiento todavía no se ha descubierto las causas específicas de qué es lo que la provoca.

Algunas situaciones que pueden llegar  a  iniciar dicha dolencia:

 

 


  • Cambios hormonales
  • Insomnio
  • Estrés o tensión
  • Olores fuertes
  • Ayunos prolongados

 

El dolor de cabeza  se define como la molestia  en la cabeza, cuero cabelludo o cuello. Las denominadas cefaleas  tensionales, son las más frecuentes y generalmente son causadas por tensión muscular en hombros, cuello, cuero cabelludo y /o mandíbula. Existe una tipificación del dolor de cabeza que se conoce como “rebote”. Son los dolores de cabeza que continúan reapareciendo y pueden ocurrir a raíz del consumo excesivo de analgésicos.

Los alimentos y las migrañas

Una vez hecho la diferencia entre los conceptos, podemos decir que los dolores de cabeza no tienen relación con los alimentos pero en el caso de las migrañas la relación existe.

Algunos alimentos pueden desencadenar reacciones inmunológicas que generan inflamación y provocarían el dolor. Las sustancias que aumentan son la Inmunoglobulina E y las aminas (que son las que generan el dolor). Esto puede suceder incluso si la persona no es alérgica a las aminas ni a los compuestos fenólicos que son sustancias inflamatorias del sistema circulatorio cerebral.

Debido a que los alimentos que contienen sustancias que desencadenan las reacciones, son bastantes, la solución sería escribir un diario alimentario  en dónde se anote en el momento de tener la migraña, los alimentos que se han consumido previamente para evitar eliminar muchos de la alimentación diaria. Recuerde que si bien hay sustancias que pueden ser potencialmente generadoras de dolor también los alimentos aportan nutrientes esenciales para la salud.

Le proponemos un listado de alimentos a los que debería prestar especial atención en el momento en que los consume y su posterior percepción de síntomas migrañosos:

  • Ricos en aminas: palta, bebidas alcohólicas en general, berenjenas, ciruelas rojas, conservas de pescado, chocolate, embutidos (panceta, chorizo, paté, salame, salchichón, salchichas), espinacas, frutillas, frutas cítricas,  hígado, higos, leche y yogures, levadura y productos fermentados con ella (como panes o bizcochos caseros), manteca, marisco, pasas, pescados y carnes ahumados o desecados, banana, quesos curados y quesos para untar (azul, brie, camembert, cheddar, emmental, gouda, gruyere, manchego, parmesano, etc.), bebidas energizantes, alimentos fermentados (chucrut), preservados en vinagre (ej pickles), tomate y vinagres.
  • Ricos en compuestos fenólicos: café, chocolate, té.
  • Ricos en sal: alimentos deshidratados, conservas de pescado, embutidos, legumbres enlatadas, pescados  ahumados, snacks.
  • Ciertos aditivos: aspartamo, benzoato, colorantes (amarillo E-102 y E-110, amarante E-123 y rojo E-124), glutamato monosódico, nitritos, sulfitos.

Por el contrario, cuando se padece de migraña hay alimentos que no deberían faltar. Estos son:

Las grasas omega-3 y omega-6, que ayudarán a regular los procesos inflamatorios. Es preciso encontrar un equilibrio entre ellas, que se encuentran en los aceites de semillas, los frutos secos y el pescado de aguas profundas. Los alimentos ricos en vitamina C y vitamina B2, como los cítricos (si la persona no es alérgica) y los cereales integrales, de manera respectiva.

No sólo es la comida…. Debido a que las migrañas también pueden desencadenarse  a consecuencia de estilos de vida poco saludables es recomendable:

  • Disminuir al máximo posible el consumo de alcohol
  • Realizar actividad física de manera habitual evitando tensionar hombros, cuello, mandíbulas
  • Elegir como actividad el ejercicio aeróbico ya que cuando se acelera la respiración, se reducen el estrés, la depresión y la ansiedad
  • Comer regularmente cuatro veces al día en horarios lo más fijos posibles
  • Procurar dormir al menos 7 horas corridas
  • Realizar por lo menos una vez por semana una actividad placentera y si es posible con personas queridas
  • Reír al menos una vez al día

Bibliografía

www.Medlineplus

www.Geosalud.com

 

www.eroski.com.es